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El
agua es un componente de nuestra naturaleza que ha
estado presente en la Tierra desde hace más de 3.000 millones
de años, ocupando tres cuartas partes de la superficie del planeta.
Se encuentra en
los océanos, mares, ríos, lagos, en los hielos de los polos, en
las nieves de las montañas, en la atmósfera, en algunas rocas,
en minerales y en los propios seres vivos. Pero sólo
una pequeña parte de esta enorme cantidad de agua se puede beber
y todos los seres vivos dependemos del agua para vivir.
Más
del 97%, existe en forma de agua de mar, la que por contener un
elevado porcentaje de "sales disueltas" es denominada
"agua salada". Este tipo de agua, no sirve para
beber, ni para ser utilizada con fines agrícolas o industriales.
Sólo aproximadamente un 2,7 % corresponde a "aguas dulces".
“El
agua es vital para todo el sostenimiento de la Tierra y crucial
para el desarrollo económico y social, inclusive la producción
de energía, la agricultura y los abastecimientos de agua a los
hogares y la industria y, por lo tanto, debe utilizarse en forma
eficiente, equitativa y racional”.
(Organización Meteorológica Mundial). |
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| A
la mayoría de nosotros nos parece natural tener acceso al agua
potable. La usamos para todo, la dejamos correr, siempre estuvo
ahí y siempre estará, como el aire que respiramos y también así
de imprescindible. Pero en la actualidad: más de 1.200 millones
de personas no tienen acceso a una fuente segura, las enfermedades
relacionadas con la falta de agua o una calidad inadecuada de
la misma alcanzan a 2.300 millones de personas y 5 millones
de personas fallecen anualmente a causa de enfermedades transmitidas
por medio del agua. Por ello es fundamental tomar conciencia acerca
de su uso e incorporar hábitos para su cuidado.
Se
calcula que para el 2025, si la conducta de despilfarro y contaminación
de las fuentes de agua dulce por parte de cada uno de nosotros
no cambia, un tercio de la población no dispondría de agua
suficiente para sus necesidades básicas. |